Capital
con ayuntamiento, administración subalterna de rentas, cabeza
de la diócesis y partido judicial de su nombre en la provincia
de Guadalajara (12 leguas)audiencia territorial de Madrid (22) capitanía
general de Castilla la Nueva.
SITUACION
Y CLIMA. Colocada en un collado semicircular y combatida
libremente de los vientos, en particular el N, goza de un cielo alegre
y despejada atmósfera, y su clima aunque frío, es muy
sano, sin que se conozcan enfermedades especiales, aunque suelen parecer
tercianas, habiéndose notado también ataques de apoplejía.
INTERIOR
DE LA POBLACION Y SUS AFUERAS. Cercada en parte de una
antigua muralla, que denota lo que era la primitiva ciudad y lo que
modernamente se ha construido, la componen 940 CASAS distribuidas, en
varias calles, de las que las principales son las llamadas Mayor, de
Guadalajara, la Travesaña estrecha y de mal piso; pero bulliciosa
por hallarse en ella una infinidad de tiendas; la de Medina, las del
Seminario y San Roque y otras de menos importancia; hay una plaza denominada
la Mayor, sumamente espaciosa con soportales arqueados, que sirven de
paseo en los días malos de invierno; en esta se halla la bonita
casa consistorial que consta de tres pisos, el primero lo constituye
el peso nacional, el segundo una espaciosa sala de sesiones, archivo
y demás dependencias del ayuntamiento, y en el ultimo se halla
establecida la escuela superior elemental de instrucción primaria:
en uno de los costados de esta plaza se ve una hermosa fuente de cuatro
caños, que surte a la mayor parte de la población; y en
el otro la iglesia catedral de la que se le da la competente noticia
en su lugar: generalmente los edificios son cómodos, de solidez
y espaciosos en sus habitaciones; entre ellos merece especial mención
la fortaleza, palacio de los obispos, y el cuartel del antiguo regimiento
provincial, a que daba nombre la ciudad; el primero es un verdadero
castillo fundado en la parte mas culminante de la población con
altas y sólidas murallas bien conservadas, y elevados torreones
basados en un peñascal, recompuestos unas y otros en la ultima
guerra civil, durante la cual sirvió el palacio de refugio para
las autoridades y personas comprometidas, ofreciendo tanta seguridad,
que nunca fue atacado por las tropas carlistas: si bien sus fortificaciones
y obras exteriores son apreciables, en el interior nada ofrece de notable
a causa de un horroroso incendio que sufrió, habiéndose
conservado solo algunas espaciosas salas y otras habitaciones altas
y bajas, que a poco coste podrían habilitarse. El antiguo cuartel
de milicias construido a expensas del obispo de la diócesis D.
Pedro Inocencio Vejarano, se halla a espaldas de la calle San Roque;
es un edificio cuadrilongo de 76 varas de longitud por 62 de latitud;
en su fachada principal delante de la que hay una plaza en la que formaba
el regimiento, tiene 8 ventanas enrejadas en el piso bajo, y 10 en el
principal, únicos de que consta; en el costado del N tiene 7
en el bajo y 8 en el alto; hallándose por S y O unida a otros
edificios: en el piso principal además de las habitaciones para
jefes y oficinas, hay salas bastante capaces y la llamada de armas que
tiene 64 varas de larga y 10 de ancha, con dobles armeros, que ocupan
todo un frente, tanto el edificio , que podría utilizarse para
otros objetos, como los pocos enseres que en el se conservan, se hallan
en un estado tal de abandono, que es muy de temer se vea todo muy pronto
reducido a un montón de ruinas.
Beneficencia. Hay un hospital civil
y militar titulado de San Mateo, fundado en 1445 por D. Mateo Sanchez,
dignidad de chantre de la catedral; le doto de varias fincas que poseía
en diferentes pueblos de la diócesis; agregaronse después
algunas fundaciones, y posteriormente el señor obispo D. Juan
Díaz de la Guerra, le dono 35 casas que forman el barrio de San
Roque, construido a sus expensas, y una fabrica de papel en Gargoles
de Abajo: se admiten en él toda clase de enfermos pobres, a excepción
de los que padecen males crónicos, contagiosos y venéreos:
hay también en el mismo establecimiento, cuna de espositos, en
el que se da la lactancia y educación hasta los 7 años;
desde esta edad si hay quien los adopte, se les enseña un oficio;
hallándose en la actualidad 61 de los primeros y 22 de los segundos,
el cabildo de la catedral es el patrono, y para la inspección
y administración de las rentas, tiene diputado uno de sus individuos
desde el año 1843, se halla el servicio y asistencia de niños
y enfermos a cargo de 4 hermanas de la caridad que desempeñan
tan caritativa misión con el mayor esmero, observándose
en el aseo de las camas y en todo el establecimiento un orden admirable.
El señor obispo D. José de la Cuesta hizo construir a
sus expensas un extenso y sólido edificio de sillería,
en el cual fundo un hospicio para pobres de la ciudad y diócesis;
se enseñaban en el diferentes oficios y se daba una educación
bastante esmerada; pero la decadencia de sus rentas ha hecho que en
la actualidad puede decirse que no exista mas que lo material del edificio
que en su distribución interior corresponde al piadoso fin que
se propusiera el fundador.
ESCUELAS
Y COLEGIOS. De las primeras hay una publica superior
elemental completa, dotada con 4.000 reales; 2 particulares de la misma
clase, y una enseñanza de niñas a cargo de las monjas
Ursulinas, a las que paga el ayuntamiento 1.100 reales. El numero de
colegios asciende a 4, a saber:
El de San Antonio, hermoso y sólido
edificio que fue universidad literaria, en la cual desde el año
de 1472 se daba la enseñanza general que en las demás
del reino, hasta la reforma que se hizo en 1770 por la cual quedo reducida
a las cátedras de filosofía y teología; habiendo
continuado así, hasta 1837, en que fue suprimida; el edificio
esta cerrado y sin destino alguno, pues aun cuando se concedió
para cárcel, y se formaron y levantaron los planos y presupuestos,
todavía no se ha llevado a efecto la obra.
El colegio de San Martín, situado
frente al anterior, no ofrece cosa alguna notable ni en su exterior,
ni en su interior, pues su fabrica no es mas que la de una casa particular;
sobre su puerta principal se ve un escudo de armas con una inscripción
latina: fue fundado en 1618 por el doctor D: Juan Domínguez,
racionero de la catedral; le doto con rentas suficientes, pero han disminuido,
en términos que en la actualidad solo se sostienen 3 colegiales
y un fámulo; para obtener beca en él se necesita ser pariente
del fundador, o natural de su mismo pueblo, o en ultimo caso de cualquiera
de la diócesis; pudiendo en defecto de los susodichos, proveerse
en el que tengan por conveniente los patronos, que lo son el diocesano
y 2 prebendados de la catedral; los colegiales asisten a las cátedras
del colegio Seminario conciliar de San Bartolome, debido al celo pastoral
y munificencia del señor obispo de la diócesis, D. Bartolome
Santos de Risoba, quien lo fundo en un todo con arreglo a lo dispuesto
en el concilio Tridentino: su parte material ofrece poco o nada notable,
si se exceptúan la capilla adornada con los bien acabados retratos
(de cuerpo entero) de los obispos fundadores, señores Fuero y
Miralles, y con los preciosos ornamentos que regalo el señor
Roa, canónigo de valencia y alumno de este colegio; y la gran
biblioteca llena de innumerables volúmenes antiguos y modernos,
todos selectos y de especialisimo mérito: se inauguró
este colegio el día 12 de marzo de 1654, dando S.S.I. la posesión
a 12 colegiales de los arciprestazgos de la diócesis: en 20 del
mismo mes y año, el obispo y los 4 diputados eclesiásticos
resolvieron el aumento de colegiales hasta el numero de 24, consignando
para su sostén y el del rector y sirvientes, una renta anual
de 2.000 ducados consistentes en prestamos y beneficios simples: se
admiten colegiales porcionistas de dentro y fuera de la diócesis,
los que son iguales a los otros, sin mas diferencia que la de tener
que pagar la consignación que el prelado fija para sus alimentos;
habiendo llegado época en que el numero de becas y pensionistas
ascendió hasta 80, que es el máximum que permite el local:
en su fundación, se enseñaba gramática latina,
canto, computo eclesiástico, filosofía y teología
moral; pasando a oír y aprender la teología escolástica
a las universidades de Valladolid y Alcalá, y concedido fuero
universitario a sus alumnos, se establecieron además de las precitadas
enseñanzas, las de teología escolástica, geografía,
matemáticas, retórica y lenguas orientales, desempeñándose
las cátedras por individuos del mismo establecimiento, sin mas
estipendio que alguna distinción: consiste el traje de los colegiales
en lobas o mantos talares de paño buriel, becas largas de media
grana y bonete negro; en los días festivos asisten al servicio
de la catedral, llenando los deberes de su instituto, con arreglo a
disposiciones conciliares. Ultimamente, para el recogimiento e instrucción
de los infantes o niños de coro, del de la catedral, hay otro
colegio, en el que además del canto llano y figurado, se les
enseña la música instrumental: el edificio reúne
a la espaciosidad y solidez de su construcción, la belleza y
comodidades en todas sus partes, pues hasta tiene la ventaja de comunicarse
con la iglesia por el claustro.
IGLESIAS,PARROQUIAS
Y CONVENTOS.
La catedral, la iglesia de Sta Maria, La iglesia de San Vicente y cuatro
conventos. (no los he desarrollado)
TERMINO:
Confina al N Pozancos y Alcuneza, E Guijosa y Barbatona, S Pelegrina
y Moratilla, y O este ultimo y Palazuelos: dentro de él se encuentran
varios paseos de invierno; una bonita fuente de aguas potables, llamada
del abanico, por la figura de su plazuela; otra fuente, llamada de los
chorrones, por los manantiales de donde toma su origen; una ermita (Sta
Librada), y una gran huerta propiedad de la mitra, de 75 fanegas de
tierra de cabida, cercada de una pared de cal y canto de 5 varas de
elevación, con tres magnificas puertas de verjado de hierro,
que facilita la entrada al interior, en el que hay una casa de recreo,
dos estanques, en uno de los cuales suele tenerse provisión de
tencas y peces; tiene 1.100 arboles frutales, 180 chopos crecidos y
200 mas pequeños.
TERRENO:
fertilizado por el río Henares, cuyo paso facilita un buen puente,
es de buena calidad; comprende dos montes, uno pinar poco poblado y
otro rebollar.
CAMINOS:
los que dirigen a los pueblos circunvecinos, de herradura en mal estado,
y uno de calzada que conduce a Madrid, y también se halla bastante
destruido en algunos puntos.
El CORREO
se recibe en su administración los martes, jueves y sábados,
por un valijero que lo trae desde Torremocha del campo, y sale los miércoles
y sábados.
PRODUCCIONES.
Trigo puro, común, centeno, cebada, avena, patatas, judías
y otras legumbres, verduras y hortalizas exquisitas; cera y miel de
superior calidad, leñas de combustible y carboneo, y buenos pastos
con los que se mantiene ganado lanar, cabrío, mular, asnal y
de cerda.
INDUSTRIA.
La agrícola, 9 molinos harineros, 2 batanes, 2 lavaderos, uno
de ropas y otro de lana, 2 tintes, 7 alfarerías, 2 tenerías,
46 telares de lienzo ordinario de cáñamo y lino, 26 id.
De bayetas, uno de telas de cedazo, zapateros, sastres, cerrajeros,
carpinteros, modistas, botilleros y algunos otros de los oficios y artes
mecánicas mas indispensables.
COMERCIO.
Exportación del sobrante de frutos, ganados y producción
de la industria e importación de géneros ultramarinos,
aceite, jabón, vino, aguardiente y demás artículos
de consumo que faltan; hay diferentes tiendas de ropas, quincalla, comestibles,
cordelería y otros géneros, con algunas platerías.
Se celebra una feria anual de 4 de octubre, cuyo principal trafico es
el ganado vacuno, mular y asnal, herraje, bayetas y otros géneros:
los miércoles y sábados de todas las semanas hay mercados,
en los que principalmente se venden granos, comestibles y especiería.
POBLACION 1.096 vecinos 4.717 almas
CAPITAL PRODUCIDO 30.717.700 reales
RIQUEZA IMPONIBLE 2.060.430 reales
CONTRIBUCION 260.828 reales
HISTORIA.
El
nombre de esta capital conocidamente celtibero, apoyado por la absoluta
falta de noticias a cerca del origen de la población, después
que sus antigüedades atestiguaran su existencia en lo mas remoto
a que pueden remontarse hoy las investigaciones, obliga desde luego
a contarla entre las capitales primitivas españolas. En este
concepto, no es extraño que muchos hayan atribuido su fundación
a Hercules, corriendo personificadas bajo este nombre las emigraciones
y colonizaciones de los pueblos antiguos, y por consiguiente le mismo
los orígenes de las naciones. Mas desacertados estuvieron los
que la atribuyen a griegos almunides, pues aunque también hay
Hercules griegos, estos no llegaron al interior de la península.
¿ se citara aun el gran desatino de los que pensaron ser Sigüenza
la celebrada Sagunto? Sigüenza fue conocido por los antiguos con
el nombre de Segontia, Seguntia y Saguntia, ligeras variaciones debidas
por lo mas, al descuido de los copiantes, y de allí se ha formado
el actual nombre. Mas de una capital hubo entonces de esta denominación:
una en la Betica en cierto despoblado llamado Gisgonza, sito entre Arcos
y Jerez, otra en el país de los vacceos, apellidada Paramica,
cuya reducción se hace a Becerril, en tierra de Campos; otra
en los vardulos, también apellidada Paramica y cuya situación
puede tenerse aun por desconocida; y la Segontia o Seguntia que actualmente
nos ocupa, y es sin duda la que figura en la historia. No sucede esto
porque cuando tuvo lugar la destrucción de Sagunto se hubiesen
retirado huyendo por los montes algunos saguntinos hasta la capital
de Sigüenza, y hallándola desierta por haber sucumbido a
alguna catástrofe anterior la hubiesen repoblado ellos, llamándola
Saguncia en memoria de su patria, como lo pretende alguno, atreviéndose
a decir que en esto concuerdan nuestros cronistas; pues todo es un capricho
desautorizado, sino por otros acontecimientos mas ciertos. Las autoridades
mas respetables afirman que esta capital fue donde dejo sus almacenes
el ejercito celtibero que en el año 195 antes de Jesucristo paso
a sueldo a defender a los turdetanos contra las armas romanas. El cónsul
Marco Porcio Caton, generalmente conocido por Caton el Censor, vino
a caer sobre ella, pero fueron valerosamente rechazados sus embates,
y tuvo que levantar el sitio, dirigiéndose hacia el Ebro.
Plinio cuenta esta capital entre las arevacas
adscritas al convenio jurídico de Clunia. Se asegura que entonces
existía la población en Villavieja, sitio distante ½
legua de la posición que tiene hoy. Nada mas cabe decir con relación
a aquel tiempo; y llegada la época de la dominación de
los godos, si bien continua desapercibida en la historia, figura muy
considerablemente en los fastos eclesiásticos. Fue erigida en
sede episcopal sin que podamos puntualizar la época: el primer
obispo de que se conserva memoria es Protogenes, que debió serlo
desde antes del año 589 en que asistió al concilio 3º
de Toledo y permanecía aun en el año 610, en que asistió
al concilio del reinado de Gundemaro. En tiempo de este obispo ocurrió
que las armas del rey Witerico vencieron junto a Sigüenza a los
soldados romanos que restaban en el país, según refiere
San Isidoro. Desde el mencionado concilio 3º de Toledo no faltan
las memorias de Sigüenza por medio de las inscripciones de sus
prelados en ninguno de los concilios posteriores hasta el 17 en que
firmo Gunderico como en el 15 y en el 16. Llegada la irrupción
de los árabes, Sigüenza hubo de sometérseles por
capitulación, conservando hasta su dignidad episcopal, y así
San Eulogio pudo escribir al obispo de Pamplona en 851, que habiendo
pasado por Sigüenza, encontró en ella al prudentisimo varón
Sisemundo que era su obispo. Mas tarde vinieron los principales padecimientos
de los indígenas segoncianos, distinguidos particularmente por
su religión de la parte árabe que había recibido
la capital; y en su consecuencia falto también la dignidad episcopal
en ella.
Cuéntase Sigüenza entre las
numerosas conquistadas por Alfonso VI, quien restableció la sede
en principios del siglo XII, poniendo por su primer prelado a D. Bernardo,
monje de Clunia, que se hallaba de capiscol en Toledo. La importancia
de esta diócesis que fue presidida por hombres eminentes ha hecho
que con la mayor frecuencia suene en lo sucesivo el nombre de Sigüenza
en la historia de la nación: sus prelados batallaron con ahínco
en la guerra contra moros; figuraron luego en las revueltas que afligieron
los estados cristianos; y muchos de estos obispos han brillado en los
negocios de Estado: el cardenal Mendoza, prelado de Sigüenza, obtuvo
el arzobispado de Sevilla sin perder aquella dignidad y luego el capelo.
En los mencionados disturbios que trabajaron
el reino de Castilla, no dejo de padecer Sigüenza. D. Juan Nuñez
de Lara talo sus campos y distrito en 1283; y en 1290 volvieron a efectuarlo
el rey de Aragón, D. Diego de Haro y el de Lara. Este ultimo
la acometió en 1298, pero el valor de sus habitantes consiguió
rechazar las tropas que la amagaron. En 1355 se hallaba en la fortaleza
de esta capital la desgraciada reina Doña Blanca; el obispo D.
Pedro Gómez Barroso, varon insigne y gran jurista, la favorecía
como a sus ciudadanos muy interesados también por ella, y el
rey lo hizo prender por este motivo. Detenernos en especificar ocurrencias
de menor entidad aun, con relación a Sigüenza, no cabe en
el propósito de presente obra; y así nos es preciso descender
a tiempos bien modernos.
En 1710, pasando el archiduque Carlos
por esta capital para Madrid, no pudo menos de observar que le era desafecta,
como otras muchas poblaciones que se hallaban cansadas de la monarquía
austríaca. En 11 de enero de 1812 consiguió el celebre
D. Francisco Espoz y Mina cerca de Sigüenza, a la derecha del rey
de Aragón, una señalada victoria sobre los franceses,
mandados por el general Abbe, gobernador de Pamplona, quien acometido
por todas partes se salvo al favor de la noche, perdiendo dos cañones
y unos 400 hombres. En 7 de febrero del mismo año, D. Juan Martin
el Empecinado fue sorprendido en Rebollar de Sigüenza y perdió
1.200 hombres, habiendo de echarse a rodar por un despeñadero
para salvarse de las tropas francesas del general Guy. D. Saturno Albuin,
segundo del empecinado, hecho prisionero, tomo partido con los franceses;
intento en vano reducir al mismo D. Juan Martin y otros compañeros,
y levanto partidas apellidadas de contra empecinados. No estuvo tampoco
libre esta capital de las vejaciones de la ultima guerra civil: las
fuerzas carlistas mandadas por cabrera y Quilez entraron en ella en
1836, y sacaron 50.000 reales de 200.000 que habian pedido, no pudiendo
detenerse por la activa persecución que estaban sufriendo.
El escudo de armas de Sigüenza, partido
de alto abajo, ostenta a mano derecha un castillo sobre peñas;
a la izquierda un águila coronada, llevando un hueso en las uñas.